- París

Rivera-Millares. Ética de la reparación

Mayoral se complace en presentar la primera retrospectiva que reúne a los artistas Manuel Rivera (1927-1995) y Manolo Millares (1926-1972). Mostrada primero en París, la exposición 'Rivera - Millares. Ética de la reparación' viajará posteriormente a nuestra galería de Barcelona, donde se podrán ver otras obras.
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Rivera-Millares. Ética de la reparación

«Rivera-Millares. Ética de la reparación» propone un diálogo íntimo totalmente inédito entre dos artistas, Manuel Rivera y Manolo Millares, de los más representativos de la posguerra en España.

 

De la esencia misma de un vínculo

Todo los relacionaba, tanto a nivel estético, político como en su trayectoria artística. Si fueron de los primeros en ir más allá de los límites del lienzo, utilizando materiales industriales que tejían Manuel Rivera (Granada, 1927 – Madrid, 1995) y Manolo Millares (Las Palmas de Gran Canaria, 1926 – Madrid, 1972) también compartían los mismos galeristas en Nueva York y París: Pierre Matisse y Daniel Cordier.

Ambos miembros fundadores del grupo El Paso, movimiento artístico radical creado en Madrid en 1957, expusieron en exposiciones colectivas en España, pero también en Nueva York, São Paulo Venecia o París, sin jamás haber sido presentados uno frente al otro. «Rivera-Millares. Ética de la reparación», saca a la luz las reacciones tanto singulares como comunes de dos genios de la posguerra y del franquismo, para quienes el desencanto de la realidad y del mundo no podía visiblemente ser silenciado.

 

Un arte comprometido

Millares y Rivera no dejarán de jugar con la experimentación tridimensional. Un acto subversivo entre construcción y deconstrucción, que se burla de lo convencional, de lo establecido. Las obras de la exposición fueron creadas entre 1956 y 1972, en plena dictadura franquista y en un clima socio-político en que la libertad de expresión estaba totalmente ausente.

Si, a primera vista, estas obras podían parecer inofensivas para las autoridades del régimen –las cuales, como bien señala Alfonso de la Torre, eran incapaces de comprender y de apreciar la metáfora o la poesía– estas mismas obras adquirían un valor crítico específico y explícito cuando se mostraban fuera de España: en el MOMA o en el Solomon R. Guggenheim Museum de Nueva York en 1960, por ejemplo, en yuxtaposición con obras de otros artistas pertenecientes a otros movimientos paralelos como el Art Informel en Francia o el Arte Povera en Italia. Lejos de ser únicamente instrumentalizados como representantes de la «marca España» de la época, formaban parte de un «españolismo crítico» y defendían a través de sus creaciones el ideal mismo de su grupo, el de las «artes plásticas revolucionarias».

 

«Ni pintura–ni escultura»

La puesta en valor del material por si mismo es una de las características principales del arte de posguerra en Europa. Se distingue en Francia con el arte informal de Fautrier o Dubuffet, de Burri o Fontana en Italia, pero también de una forma totalmente singular y revolucionaria en Millares y Rivera en España.

Estos últimos eran auténticos artistas tejedores, que utilizaban el hilo, el de las fibras metálicas (alambre y rejas) en el caso de Rivera o el de la arpillera en el de Millares, como una forma de escritura, de mensajes codificados, de desecho, o de metáfora de una vida en curso de reparación, de curación, y quizá incluso de liberación.

Con técnicas singulares, y con materiales próximos al ready-made, cada uno de ellos se esfuerza en incluir el vacío, en esculpir la obertura y en extender el espacio de la tela más allá de su marco convencional. Es así, con las sombras proyectadas de los agujeros de la arpillera en Millares y de la reja metálica en Rivera, que los dos artistas salen de la bidimensionalidad, sacan la tela del marco, sobrepasan el soporte clásico para fundirse con el espacio de la pared.

Las sombras proyectadas a través de sus vacíos crean formas sutiles, inmateriales, evanescentes que hacen desaparecer la bidimensionalidad de la pintura y la transforman en auténtico objeto. Un nuevo tipo de cuadro se nos encara, donde pintura y escultura se mezclan y revela «objetos específicos» como decía Donald Judd.
 

«Como si los desgarrones, los zurcidos, los cosidos y las alambradas –todos ellos términos intercambiables entre las obras de Millares y Rivera– fueran los gestos sublimados de esa violencia infligida a la sociedad civil.»
– Carles Guerra, comisario de la exposición

 

SELECCIÓN DE OBRAS

 
186 B
Manuel Rivera, Composición 8, 1957
Técnica mixta (tela metálica, alambre y metal) sobre bastidor de metal y madera
100 x 72.5 cm
 
186 B
Manolo Millares, Cuadro 64 (3), 1959
Técnica mixta sobre arpillera
129.5 x 162 cm
 
186 B
Manuel Rivera, Metamorfosis, 1959
Técnica mixta (tela metálica y alambre) sobre bastidor de madera
130 x 89 cm
 
186 B
Manolo Millares, Cuadro 186, 1962
Técnica mixta sobre arpillera
130.2 x 97.8 cm
 

EL COMISARIO

 
Carles Guerra (Amposta, 1965) es crítico de arte, docente e investigador. Ha sido director de la Primavera Fotogràfica, director de la Virreina Centre de la Imatge, conservador jefe del MACBA Museu d’Art Contemporani de Barcelona y, entre 2015 y 2020, director de la Fundació Antoni Tàpies. Sus investigaciones han profundizado en el ámbito de las prácticas dialógicas en los campos del arte y la cultura visual. Las pedagogías críticas, las prácticas documentales y las condiciones de la producción cultural dentro de un marco postfordista han sido objeto de la mayor parte de sus publicaciones. Ha sido profesor asociado de la Universitat Pompeu Fabra y miembro del equipo docente del Center for Curatorial Studies (CCS) de Bard College. Además de una extensa nómina de exposiciones monográficas que incluyen artistas como Perejaume, Joaquim Jordà, Xavier Ribas, Ahlam Shibli, Art & Language, Allan Sekula, Susan Meiselas, Harun Farocki, Oriol Vilanova y Ariella Aïsha Azoulay, ha comisariado proyectos como 1979. Un monumento a instantes radicales o Antoni Tàpies. Biografía política, con los que ha intentado responder al legado de la modernidad desde la urgente necesidad de articular una historia potencial.

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