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Miró y diez poetas catalanes de hoy

La exposición «Miró y diez poetas catalanes de hoy», que cuenta con la colaboración de Vicenç Altaió y Blanca Llum Vidal, es un diálogo entre nueve piezas de Joan Miró y diez poemas catalanes actuales.
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Miró y diez poetas catalanes de hoy

La exposición «Miró y diez poetas catalanes de hoy», que cuenta con la colaboración de Vicenç Altaió y Blanca Llum Vidal, es un diálogo entre nueve piezas de Joan Miró y diez poemas catalanes actuales. Las obras de Miró, históricas y atemporales, se presentan junto a poetas que son temporales y a la vez ahistóricos; como el arte y la poesía. El diálogo tiene sentido de continuidad, por tanto, de ruptura, y al mismo tiempo de vínculo con toda una tradición. Se da continuidad a una actividad que complacía a Miró, leer a poetas, con las colaboraciones de Pere Gimferrer, Joan Navarro, Biel Mesquida, Enric Casasses, Dolors Miquel, Maria Callís, Marçal Font, Maria Sevilla, Mireia Calafell y Pol Guasch.

Miró, que fue un gran lector de poesía y realizó 109 libros en colaboración con distintos poetas a lo largo de su vida —la mayoría poetas de la escuela francesa (Tzara, Breton, Éluard, Dupin, etc.) y una pequeña parte de ellos, aunque no menos significativa, poetas catalanes—, fue un artista penetrante, rebelde e inconformista con el lenguaje poético. Los surrealistas, que fueron clave para Miró, ofrecieron un planteamiento nuevo y revolucionario: la poesía es una revuelta y posibilita una manera de ser y de hacer en un mundo totalmente diferente. Se manifestaron a favor de una revolución del espíritu, de forma que el arte y la poesía pasaron a ser una política. Joan Miró se mantuvo fiel a estos principios y fue un claro ejemplo de todo un arte que proclama su principio de libertad asociado a una conciencia de la ética. Pere Gimferrer, el único poeta vivo de los que colaboraron con Miró, está presente en la exposición con «Lapidari», un poema sobre la piedra, que presentamos emparejado con una magnífica cerámica de Miró/Artigas de 1956.

La poesía tenía, para Miró, un elemento de síntesis y de choque. El artista, que fue un hombre con una clara conciencia del ciclo vital o del ciclo universal, optó a menudo por dignificar materiales pobres mediante el arte y la poesía, tal como observamos en obras como Peinture (1976), en que una caja de cartón abierta le sirve para trabajar la idea del fragmento y del todo. Así, Miró da continuidad a un marco espacial, que es el cuadrado, y pinta una escena en cada uno de los espacios delimitados, y a la vez continuidades en todos. Como señalan los poetas Vicenç Altaió y Blanca Llum Vidal: «El soporte físico lo condiciona como la estructura de un poema y lo libera. […] Está escribiendo visualmente, escuchando la música del ojo y la música de la salpicadura, el lleno y el vacío, es decir, aquello que forma parte de la poesía contemporánea: que la pausa, el silencio, el esbozo es tanto más importante y expresivo que el exceso dominante de la palabra figurativa, toda ella contenido semántico». De esta obra, Altaió destaca cómo Miró consigue dar movimiento a algo tan estático, un hecho propio de la gran obsesión de los poetas: detener el tiempo de la lectura para provocar el silencio, que la palabra enmudezca y hable en su eco…

También destacamos Femme aux trois cheveux, constellations (1976) o Peinture (1966-73), que es definida por el propio Altaió como un fragmento del universo pintado con la rugosidad de un panel de madera. Miró pinta la especificidad de cada planeta usando un color diferente, y lo hace con la diversidad fonética de las vocales, dando a cada vocal un color. «Esto viene de Rimbaud, que otorga a cada color un grupo de correspondencias significantes. Aquí tenemos el azul, el amarillo, el rojo, el verde, el negro… son los elementos de la naturaleza, los humores del cuerpo humano, las mínimas divisiones de las cosas de la naturaleza. Es así que Miró crea un paisaje del universo como quien escribe un poema, como quién lo canta, como quien descubre ». En la obra observamos una línea superior que podría ser la línea del condenado a muerte, la línea del horizonte, también una línea de continuidad y de música. Joan Navarro se ha inspirado en L’esperança del condemnat a mort (1974) para el poema inédito que ha creado con motivo de la exposición.

Complementan la muestra una selección de documentos, entre los cuales se encuentra el libro catálogo editado para la exposición «Miró Barcelona 1964», realizada en tres galerías de Barcelona, que presentaron simultáneamente obra de Miró, gráfica sobre todo, en que colaboraron poetas del momento y del entorno de Miró (J.V.Foix, Brossa, Perucho, Tejedor, Cirlot, Cirici o el mismo Santos Torroella). También se puede consultar la gran antología Miró i els poetes catalans, al cuidado de Vicenç Altaió, en que se profundiza en la colaboración de Joan Miró con 10 poetas, además de los libros de artista Oda a Joan Miró (1973) y És quan dormo que hi veig clar (1975).

 

Invitación a los/las poetas al cuidado de Vicenç Altaió y Blanca Llum Vidal

Pere Gimferrer
Enric Casasses
Biel Mesquida
Joan Navarro
Dolors Miquel
Mireia Calafell
Marçal Font
Maria Callís
Maria Sevilla
Pol Guasch

 

Obras de Joan Miró © Successió Miró 2022

Conversación entre Vicenç Altaió y Blanca Llum Vidal