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Un homenaje a Pierre Matisse

Mayoral presenta una exposición que rinde homenaje a Pierre Matisse, uno de los marchantes de arte moderno más importantes del mundo que permitió que ciertos artistas de las vanguardias españolas de la posguerra se impusieran en Europa y en Estados Unidos. Esta muestra, comisariada por Elise Lammer, reúne 5 obras de Miró, Millares, Saura, Rivera y Canogar que pertenecieron a Pierre Matisse.
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Un homenaje a Pierre Matisse

Mayoral presenta una exposición que rinde homenaje a Pierre Matisse, uno de los marchantes de arte moderno más importantes del mundo que permitió que ciertos artistas de las vanguardias españolas de la posguerra se impusieran en Europa y en Estados Unidos. Esta muestra, comisariada por Elise Lammer, reúne 5 obras de Miró, Millares, Saura, Rivera y Canogar que pertenecieron a Pierre Matisse.

En los años 1930, con el estallido de la guerra civil española y con el acceso de Hitler al poder en Alemania, numerosos artistas, galeristas, conservadores e intelectuales europeos emigraron hacia otros países de Europa y hacia Estados Unidos (principalmente a Nueva York), abriendo así el camino a las vanguardias internacionales. Entre ellos se encontraba Pierre Matisse, hijo menor de Henri Matisse. La galería que llevaba su nombre, inaugurada en 1931 en el 17º piso del Fuller Building, 41 East 57th Street en Nueva York, fue la sede de más de 310 exposiciones hasta su fallecimiento en 1989.

 

Pierre Matisse y Joan Miró. Una relación ejemplar que duró 50 años

 

Pierre Matisse y Joan Miró se conocieron en 1930 gracias a un viejo amigo de Miró, el marchante de arte parisino Pierre Loëb. En una época en que el mundo miraba a los Estados Unidos con anhelo, Miró —que entonces tenía 40 años y cuya carrera estaba en pleno apogeo— veía en el joven Matisse la ocasión de conquistar un nuevo territorio, así como la posibilidad de canalizar y mediatizar la acogida de la nueva pintura española por la crítica americana. Pierre Matisse expuso a Miró a partir de 1932, y le organizó unas 35 exposiciones individuales desde 1933 (con un catálogo con prefacio de Ernest Hemingway) hasta su muerte, en 1983.

 

«Debo decirle cuán emocionado estoy por el entusiasmo y el coraje con el que usted organiza esta exposición que, no se trata aquí de ser modesto, podrá tener, impulsada por un hombre de acción y clarividente como usted, una gran repercusión.»

Carta de Joan Miró a Pierre Matisse (16 de noviembre de 1936)

 

La relación ejemplar que unió a Pierre Matisse con Joan Miró duró 50 años, la cual les permitió escribir su propio capítulo de la historia del arte; de hecho, como marchante de arte comprometido que era, fue detenido por la policía española en plena guerra por haber pasado la frontera con dinero destinado a pagar una tela a Miró. Si Matisse jugó un papel esencial en el éxito institucional de Miró en América —especialmente a través de su primera retrospectiva en el MoMA (1941)—, Miró, uno de los inspiradores del arte informal español en Estados Unidos, usó su renombre para promover la obra de los miembros del grupo El Paso al otro lado del Atlántico.

 

«Personalmente, creo que solo hay un modo de ser marchante de arte, y es seguir siendo amigo de tus pintores.»

Carta de Pierre Matisse a Joan Miró (17 de junio de 1945)

 

«Four Spanish Painters» una exposición en la Pierre Matisse Gallery que anunció las del MoMA y del Guggenheim

 

En marzo de 1960, por consejo de Miró, Matisse retomó la exposición barcelonesa del grupo El Paso, exponiendo las obras de Millares, Canogar, Rivera y Saura. «Four Spanish Painters» llamó vivamente la atención de la prensa neoyorquina, marcando el pistoletazo de salida de la carrera de varios de sus miembros en Estados Unidos, antes de las grandes exposiciones colectivas del MoMA («New Spanish Painting and Sculpture», 1960) y del Guggenheim («Before Picasso, After Miró», 1960), que confirmaron la importancia de la obra del grupo.

Pierre Matisse incluyó a Manolo Millares, Antonio Saura y Manuel Rivera como artistas de la galería y programó algunas exposiciones monográficas de su obra. Ante el público americano desempeñó un papel considerable para la defensa de la nueva pintura española, que expresaba los traumas de la posguerra y la angustia inducida por la dictadura franquista.

El galerista fue también muy cercano a sus artistas, como lo demuestra la abundante correspondencia epistolar que mantuvo. Fragmentos de estas cartas y catálogos originales de algunas de las exposiciones acompañan la documentación seleccionada en el marco de la exposición.

 

LA COMISARIA DE LA EXPOSICIÓN

Elise Lammer (nacida en Lausana, vive y trabaja en Basilea) diplomada en Bellas Artes en Barcelona, es titular de un MFA en comisariado de exposiciones del Goldsmiths College de Londres.

Es curadora de #ArtTaaalkssss, una serie de conferencias semanales del Instituto Kunst de Basilea, donde también da clases. Como curadora para la fundación La Becque/Residencia de Artistas en La Tour-de-Peilz, una residencia de artistas situada a la orilla del lago Léman, se ocupa desde 2018 de un jardín que acoge un programa de intervenciones artísticas en homenaje a Derek Jarman.

Desde 2015 dirige la Alpina Huus, una plataforma de investigación que explora la actuación y su relación con la noción de domesticidad, actualmente con residencia en el Arsenic, Centro de Arte escénico contemporáneo en Lausana.

Como artista, comisaria de exposición y autora, ha participado en exposiciones en instituciones y galerías internacionales, especialmente en el mumok, en Viena; en el Centre Culturel Suisse, en París; en el Garage Museum of Contemporary Art, en Moscú; en el Istituto Svizzero di Roma, en Roma; en el MAMCO, en Ginebra; en el Schinkel Pavillon, en Berlín; en el Goethe Institut, en Pequín y Hong Kong; en el MCBA, en Lausana. Colabora regularmente en la revista Mousse.